La isla está diseñada para funcionar como una barrera costera que bloquee las fuertes marejadas procedentes del norte. De este modo, el puerto interior, Nordhavn y el centro histórico quedarán más protegidos frente a fenómenos meteorológicos extremos. Las estructuras de barrera incluyen rompeolas, diques costeros elevados y puntos de paso controlables.
Las obras de relleno de Lynetteholm se basan en la reutilización de materiales limpios de excavación procedentes de proyectos de infraestructura en toda Copenhague. Este enfoque reduce tanto el transporte de residuos como la huella de carbono del proyecto. Una vez terminada, la isla está planificada como un distrito urbano resiliente al clima, con viviendas, parques públicos, infraestructura de transporte y áreas recreativas integradas con el mar.
A largo plazo, Lynetteholm actuará como una infraestructura climática multifuncional que permitirá la expansión controlada de Copenhague hacia el norte y, al mismo tiempo, protegerá a la ciudad frente a riesgos marinos. El proyecto es considerado una de las iniciativas de isla artificial más ambiciosas de Europa, combinando ingeniería, urbanismo y resiliencia ambiental en una visión integrada.